6 de enero de 2012
1 de enero de 2012
10 de octubre de 2011
|
[+/-] |
BODAS DE ORO |
Este es un recorte publicado en un periodico local con motivo de las bodas de Oro de ITO e ITA.. quien tenga información adicional como fechas, detalles, por quien era el luto, etc, por favor ampliar la información y dejar su comentario. Gracias !

* Fotos y videos para ilustrar el historico acontecimiento serán bienvenidos !

* Fotos y videos para ilustrar el historico acontecimiento serán bienvenidos !

2 de octubre de 2011
|
[+/-] |
190 AÑOS SE APROXIMA A CUMPLIR MI MAMÁ |
Por: Julian Otoya
Mi mamá es uno de los pocos seres que aún habitan el planeta, que puede decir, sin asomo de duda, que ha vivido más 2.562 dias lunares, disfrutado del privilegio de ser la mamá que más veces se a visto en el espejo de la luna jugando escondite.
Mi mamá, en mil visiones repletas de asombro pero sin sobresaltos de conciencia, ha visto en el tiempo como las faldas femeninas, no sólo liquidaron para siempre las enaguas de ballena plegadizas, sino como se encaramaron pierna arriba hasta dejar la redondez del sexo expuesto a los rigores y riesgos de la intemperie.
Con un recato más gobernado por la higiene y la funcionalidad que por las conveniencias inútiles de la moda, mi mamá se ha cortado y arreglado con absoluta pulcritud sus uñas azules más 500 veces iluminada por el sol.. uno de los pocos cuerpos celestes que la supera en edad más no en belleza.
Mi mamá, en mil visiones repletas de asombro pero sin sobresaltos de conciencia, ha visto en el tiempo como las faldas femeninas, no sólo liquidaron para siempre las enaguas de ballena plegadizas, sino como se encaramaron pierna arriba hasta dejar la redondez del sexo expuesto a los rigores y riesgos de la intemperie.
Con un recato más gobernado por la higiene y la funcionalidad que por las conveniencias inútiles de la moda, mi mamá se ha cortado y arreglado con absoluta pulcritud sus uñas azules más 500 veces iluminada por el sol.. uno de los pocos cuerpos celestes que la supera en edad más no en belleza.
Seguir leyendo ▼
17 de septiembre de 2011
|
[+/-] |
EL CUMPLEAÑOS DE MARTA TOBON |
El 10 de octubre de 1921 surgió una luz que ha brillado durante 90 gloriosos años !

Celebremos desde ahora en familia, con regocijo y mucha alegría, este gran acontecimiento del cumpleaños de nuestra querida Marta Tobón Pérez en su 90th aniversario.

Celebremos desde ahora en familia, con regocijo y mucha alegría, este gran acontecimiento del cumpleaños de nuestra querida Marta Tobón Pérez en su 90th aniversario.

3 de agosto de 2011
16 de junio de 2011
|
[+/-] |
LA TABLAZA |
Ya no vive nadie en ella.... a la orilla del camino silenciosa está la casa.... se diría que sus puertas se cerraron para siempre.... se cerraron para siempre sus ventanas...


2 de mayo de 2011
|
[+/-] |
TOBONERA DEL ALMA |
Tobonera bendita, Tobonera del alma... se llego el momento del evento.
Solo estamos a 30 días de este maravilloso momento familiar en que Otoyas, Gutierrez, Escobares y Gil, todos unidos por ese bello apellido TOBON que nos reunirá el próximo 3 de junio, con una gran euforia llena de rumba, de amor, de unión de corazones...
En fin, de momentos que serán inolvidables para el resto de nuestros días....
QUE BEBAN Y BEBAN Y VUELVAN A BEBER (como dice el primo Julian) en esos días Toboneros de maravilla !!
Luis Alfonso Tobón Escobar
Solo estamos a 30 días de este maravilloso momento familiar en que Otoyas, Gutierrez, Escobares y Gil, todos unidos por ese bello apellido TOBON que nos reunirá el próximo 3 de junio, con una gran euforia llena de rumba, de amor, de unión de corazones...
En fin, de momentos que serán inolvidables para el resto de nuestros días....
QUE BEBAN Y BEBAN Y VUELVAN A BEBER (como dice el primo Julian) en esos días Toboneros de maravilla !!
Luis Alfonso Tobón Escobar
23 de febrero de 2011
|
[+/-] |
MARIA URIBE |
Pues bien, se trata de Maria Uribe, mamá mimia, nacida en 1861, la esposa de Francisco Pérez, padres de Eugenia
Pérez Uribe (ita), casada con Luis
Tobón Arango (ito), es decir, la abuela materna de Jorge
, Lucía
, Marta
y José
Tobón Perez.Así las cosas, hemos encontrado a nuestra bisabuela, tatarabuela y la trastatarabuela en linea directa ascendente por parte de Eugenia Pérez Uribe (ita) y quien de estar viva tendría hoy 152 años cumplidos.

3 de febrero de 2011
|
[+/-] |
SALUDO DESDE FRANCIA |
Hola familia... coma va todo por esa Colombia !!!!!
Cada día se nos viene encima el día en que toda esa Tobonera internacional será nuevamente reunida, que rico verdad ? Yo viajo el 19 de mayo, 6 días en Miami, luego 12 días entre Barranquilla y Cartagena, 3 días a Cali y 6 días en Medellín, total 1 mes de vacaciones.
Vale la pena, pues hace 19 años que no voy a Colombia y tengo primos que no veo desde hace unos 30 años, todo será borrón y cuenta nueva !
Cada vez que pienso que estaré allá, en ese país de mi infancia, de mi adolescencia, donde hay gente tan querida que solo esperamos volver a vernos nuevamente.
Serán unos días maravillosos !
Luis Alfonso Tobón

2 de febrero de 2011
|
[+/-] |
ALICIA GIL GONZALEZ |
La Reina de las Bisnietas
Esta hermosura de niña es Alicia Gil González, la reina de las bisnietas de Lucía Tobón Pérez.
Alicia es hija de Daniel Gil Escobar
y de Ana Maria González
.
Esta muñeca es la nieta de Rodrigo Gil tobón
y la Tataranieta de Luis Tobón Arango y Eugenia Pérez Uribe.
1 de febrero de 2011
|
[+/-] |
EMILIO GIL DAZA |
Un nuevo miembro para La Tobonera
Gracias a nuestro contacto en WikiLeaks logramos filtrar y obtener la imagen en exclusiva del nuevo miembro de La Tobonera.
Se trata de don Emilio Gil Daza, hijo de Diego Gil Wiedman
y Catherine Daza
, nieto de Luis Fernando Gil Tobón
Felicitaciones para Diego y Catherine, está hermosísimo el bebe y no vemos la hora de abrazarlo y conocerlo personalmente.
Bienvenido al parche don Emilio !

30 de enero de 2011
|
[+/-] |
LOS 60 DE JULIAN OTOYA |
Celebrando el cumpleaños de Julian Otoya
Julián Otoya el poeta, el hombre de las metáforas y la narrativa sugestiva fluida y seductora, celebró su cumpleaños número 60 en Rio Vino Parrilla Bar en la ciudad de Cali.Julián
festejó los 60's en una tarde soleada con agradable clima y compartió una encantadora y amena reunión familiar en compañía de Marta Tobón
, rodeado de sus más queridos familiares y allegados. 
Fotos: Mario Otoya
21 de enero de 2011
|
[+/-] |
QUIEN ES ESTA VIEJITA ? |
Amigos de La Tobonera... reblujando el archivo encontramos estas imagenes... por favor ayudenos a identificar a esta señora...

Hacer click encima de la imagen para ampliar la foto.Si usted tiene idea de quien puede ser este personaje, por favor no dude en dejar su comentario
Muy bonita la viejita y estamos seguros que se trata de un miembro de la familia, pero no tenemos ni idea de quien pueda ser !
Ya la ubicamos... click AQUÍ para saber de quíen se trata...

13 de enero de 2011
|
[+/-] |
MOJITO CUBAN CUISINE |
El Mojito Cuban Cuisine es un excelente restaurante de ambiente caribeño y latino, ubicado en el área de Brooklyn, en la ciudad de New York.
Con las recetas exclusivas de la chef Maria Katalina
Vélez, esta empresa familiar goza de un gran prestigio en el medio, por la calidad y variedad de su menú y la excelencia en el servicio.
En la Gerencia encontramos a Olguita
Vélez, encargada de la organización del restaurante, los eventos especiales, la logística, el mercadeo y la dirección general de la empresa.
La función administrativa está a cargo de Claudia
Tobón, la mamá de Maria Katalina y Olguita, en donde juntas y con un meritorio y gran esfuerzo, hacen de el Mojito Cuban Cuisine Restaurant un lugar especial por la atención y el servicio al cliente, la variedad del menú, el ambiente agradable y la buena mesa.


Mojito Cuban Cuisine, 82 Washington Ave, Brooklyn, NY 11205, reservas phone: 718-797-3100, mail: maria@mojitocubancuisine.com
Con las recetas exclusivas de la chef Maria Katalina
Vélez, esta empresa familiar goza de un gran prestigio en el medio, por la calidad y variedad de su menú y la excelencia en el servicio.En la Gerencia encontramos a Olguita
Vélez, encargada de la organización del restaurante, los eventos especiales, la logística, el mercadeo y la dirección general de la empresa.
La función administrativa está a cargo de Claudia
Tobón, la mamá de Maria Katalina y Olguita, en donde juntas y con un meritorio y gran esfuerzo, hacen de el Mojito Cuban Cuisine Restaurant un lugar especial por la atención y el servicio al cliente, la variedad del menú, el ambiente agradable y la buena mesa.

Mojito Cuban Cuisine, 82 Washington Ave, Brooklyn, NY 11205, reservas phone: 718-797-3100, mail: maria@mojitocubancuisine.com

Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Cargando ...






Mi mamá es la única mujer que aún queda viva en el planeta, que aprendió en los nervios a transformar la fortaleza indómita de la inteligencia llena de carácter y terquedad de mi padre, en algo similar a una neblina magnética en la que mientras se refugiaba levitando se protegía con su asombro.
Mi mamá, que en todo ese montón de años que lleva viva nunca se a tenido que someter a la tortura de las patas de unas gafas obligándola a ver el mundo como lo ven los ópticos, siempre ha visto intimidada en la belleza estimulante de las cucarachas la ferocidad para ella inexistente de los papas.
Mi mamá, de ciento cincuenta años, abuela de un ser humano temerario que compite con la luna dando vueltas al planeta encaramado en el pájaro del ingenio humano, no soporta volar (será por el odio vengativo que le deben tener las cucarachas), ni siquiera enchalecada con el blindaje a prueba de miedo de la tranquilidad prehistórica de su nieto, en un avión.
En esta familia, la de mi mamá de 190 años, hay casos de exaltación: su hijo mayor, es el único humano que ha disfrutado de dios y el diablo juntos en una rumba trasatlántica de cuatro días, acaba de completar 168 años desenterrando asombros efímeros; y mi hermana menor, es la mujer más inteligente del planeta, pues es la única que pudiendo haberlo hecho, nunca quiso confesarse con papa alguno, se prepara para cumplir, sin miedo a los aviones, la misma edad que tenía mi mama, cuando aprendió a levitar, 150 años, tratando de desterrar las cucarachas del planeta
Cuando mi mamá
Era cuando mi mamá iba al colegio que mi papa la seguía, unas veces a caballo y otras, que era cuando mejor la veía, en patineta de llanta dura por caminos de hormigas.
Mi mamá, de ciento noventa años, es de las únicas mujeres que quedan vivas que se arrojó en paruma, coqueta y descalza, contra las olas de la playa de piedras y sardinas del charco del burro en el río Cali.
Mi hermano que vive en Virginia, que habla en el idioma de los únicos señores que han tirado bombas atómicas para matar humanos y que vive sin nervios en un cusumbo abstemio desde hace 165 años, viene, disfrazado de papa Noel, en un vuelo sin miedo al vuelo ni a las cucarachas, a celebrar sin treguas los 190 años de mi mamá.
Mi mamá, que nunca leyó la biblia en 190 años, pero que sí cree en dios y en toda la recua de santos que lo acompaña sin poderlos ver en su corte celestial, tuvo seis hijos varones, ariscos, nerviosos y todos mal geniados, y cuatro hijas mujeres, bellas, tercas y tan creyentes, que no creen sino en ellas y el miedo que le tienen a las cucarachas y a los aviones.
Mi mamá le reza a mi papá, por ella, por nosotros y por todos los habitantes de planeta con una devoción incendiaria, que de no ser por el implacable fantasma conciliador y generoso de Álvaro mi hermano (que murió hace 124 años), dedicado a apaciguar las llamas chamuscadoras del celo divino, el cielo ardería en llamaradas de celos e intrigas, y mi mamá se quería sin a quién rezarle por ella y por sus hijos, y sin a quién implorarle para que le tranquilice el pánico a las cucarachas
A mi mamá, una de las únicas personas que ha sido capaz de sobrevivir intacta a una guerra nerviosa alimentada con intercambios bruscos de bombas con racimos de sufrimientos, enfermedades y torturas, no le duele nada. Increíble, no le duele nada. Son los años, ese cerro empinado de años: 190, los que a veces la dejan salir de la cama y desde el cristal húmedo del espejo a gritos le reclaman por el dolor de pierna, o por el de cabeza, o por el de por debajo de la lengua, o, en silencia pero con contundencia, por el mas tenaz de todos: el del olvido del dolor, que es el único que no le ha dado.
Ahora, después de poner en orden los escombros del olvido en mi cabeza, entiendo qué es lo que pasa con los miedos: a las cucarachas, al avión y al agua salda, de mi mamá
Cuando algo malo a través de nosotros se colaba en el castillo mágico de Santa Mónica, mi mamá lo anticipaba dañando la pantufla con que nos regañaba. Y un solo chancletazo de reclamo bastaba para que la explosión de riza con que lo recibíamos despedazara la pantufla de castigo y alborotara en ella sus reclamos de mamá acosada por una manada de hijos de locura ávida de vida.
Seguir leyendo ▼
Tengo más de ciento sesenta años observando con ojos de gato alerta a mi mamá, y nunca la he visto pegar un salto sin antes revisar cada uno de las elásticas amarras con que se ata a la prudencia. Hoy, con la seguridad que regala el arnés de una prudencia acabada de estrenar, está dando uno de los saltos más altos que los seres humanos pueden dar: el que catapulta la vida en busca de la sabiduria que se esconde por encima de las neblinas de los 190 años.
Hace 190 años, cuando mi mamá llegó al planeta dando botes sobre el lomo de un flamenco rosado, todavía los humanos volábamos a punta de sobresaltos y nos comunicábamos a través de complejos códigos grabados y en cortinas de humo, Estas tecnologías, ambas tan corticas y pobres para el desarrollo de sus proyectos de expansión, terminaron por dejarla circunscrita a vivir sus miedos sin ir más allá de la Plaza de Caicedo
En mi memoria todavía la veo en sotana de baño, pero por más que la esculco no logro ubicarla al lado de la piscina del castillo de Santa Mónica en su bikini verde florecido de margaritas, preocupada pero decidida a cortarle el paso a los fantasmas del riesgo, que cuando nos dejaba solos, se colaban empelota por el limonero decididos a enseñarnos los mejores juegos debajo del agua.
En camión nos llevaban a San Pablo para que olvidáramos en tres meses todo lo refinado y culto con que nos habían contaminado en el Colegio. Esa libertad ilimitada nos transformaba sin gritos en una recua de salvajes depredadores que camuflados en barro rojo exterminaban sin compasión la fauna y la flora de los Farallones. Entonces llagaba el turno al estropajo, al jabón azul y al chorro feroz de agua helada, que en las manos expertas de mi mamá y mi tía, nos extraditaban a la realidad purificándonos de paso el alma de todo vicio bien aprendido.
Desde el mismo instante en que el entusiasmo alborotado de papa invitó a mi mamá a conocer lo horrible de las cucarachas, negándose espantada a volverlas a ver, decidió, con la misma tenacidad de acero que estructura sus huesos, permitirle la entrada solo a las arañas. La ayuda de estos ingeniosos animales milagrosos de tanto aseo y tanta pata desocupada le cambio la vida para siempre. Con ellas llegaron en fila los hijos, y con estos, cada vez más bravos, los apretados nudos de hilos y lanas que con sus colores daban forma a pañales, baberos, mitones y zapatos que no sobrevivieron ni a su determinación ni a sus 190 años.
Me ha contado mi mamá
A mi mamá en 190 años de vida le han pasado por encima, sin hacerle daño unos y apenas rosándole otros, milagros; por ejemplo: el de la vida y el de dios, el de los papas y el de mi papá, el de la mula y el de la patineta, el de la bicicleta de su hermana y el del carro para tantos, el de la lavadora de Edelmira y la plancha de Ana Trenzas, el de la licuadora de Uvaldina y el televisor en blanco y negro, el de la aguja de Ita y el alfiler de Nicolasa, el de la moledora de carne y el del pito de policía de la olla de presión... Si, muchos, muchísimos milagros, pero ninguno igual al de sus 190 años y su hermosa pandilla de hijos malgeniados, tercos pero generosos con ella y con su decisión de hacer un último milagro: tejer con los hilos del dolor y el miedo, y los retazos de su propia felicidad, la manila por la que todos nos descolgaremos juntos a disfrutar su inmortalidad.
Seguir leyendo ▼
En el castillo de Santa Mónica la navidad desbordada de asombros la capacidad de closet y armarios. Habían días de quincena en que sin importar la hora y la cantidad de bolsas con que volviera mi mamá, hoy de 190 años, del cielo, los olores y colores de la felicidad empaquetada se filtraban deliciosos por las rendijas de su armario y a gritos por las grietas de las puertas del closet de los chécheres y el tren de mi papá, inundando el patio y los corredores con un reguero verde y rojo que vestía el castillo de navidad.
Nada, ni siquiera el sigilo paisa con que engañaba su corazón, fue suficiente para aplacar la determinación con que su pandilla de hijos, todos estimulados por el polvillo blanco que flota en el airecillo de diciembre, había decidido desterrar los trucos del niño dios y descubrir las esplendidas tiendas del cielo siempre abiertas y abarrotadas de milagros en navidad.
Mi mamá
El testigo que recibirá de los años en esta maratón hacia la inmortalidad de mi mamá, seguramente será un cajón repleto de sorpresas alborotadas por su prologada convivencia con el olvido, el miedo y los sobresaltos de ese afán con el que día a día, muy elegante, poco entaconada pero peinada de canas blancas, balanceándose con su propio sietmas de pesos de lo malo la vida y contrapesos de lo bueno de la muerte, sigue caminando, atrevida pero segura, a través de los riesgosos filos de los acantilados del tiempo.
El diez de octubre la verdad nos deja claro que en la casa de mi mama se celebran dos cumpleaños: el de los 190 de la mamá de la pandilla variopinta de fieras tropicales que más veces ha violado sin esfuerzo ni maltrato las rejas del zoológico de Cali para seguir acompañándola, y el del par de trenzas más largas que mujer alguna se haya atrevido a tejer, amarrando nuditos ciegos con las hilachas del tiempo y los pocos mechones que el paso de los años y el pésimo uso de la brocha de la intemperie y los tintes han dejado su pelo como un decolorado arcoiris, que en un mismo día, puede verse iluminado desde cualquier lugar del universo dándole la vuelta al planeta. Estamos felices pero anonadados.
Cuando mi papá agotó el cansancio de mi mamá
Si los números borrosos de mi cabeza están interpretando bien esta historia, sin riesgo puedo aventurarme a contar que de los 190 años que mi mamá ha vivido más de 100 los consumió agotando un curso de domador tan variado y exigente que por más que le hacía no lograba acabar. Delgada y frágil, pero con huesos de acero, ojos pequeños de mirada profunda, brazos sueltos y manos firmes, estaba perfectamente dotada para enfrentar cualquier fiera. A mi papá, después de escapar viva de asaltos en las bancas de la iglesia y en las sábanas de su cama, lo domesticó con gusto. Se le escapó, sin hacerle daño, con artimañas más de humano que de fiera iracunda, más de diez veces de sus jaulas. Igual número de veces, empinado en su silencio inteligente, la sorprendió rezando y buscándolo en la oscuridad de sus ojos cerrados. Asustada más que atrapada no pudo hacer nada para cerrar las puertas del zoológico que de manera extraordinario empezó a poblarse con toda una camada de animales maravillosos: urracas, cuervos, grillos, gorilas, vacas... y una clase de fieras indómita, que a pesar de estar en vía de extinción, aún deambulan mostrando sus dientes por las calles de la ciudad.
Disputarle a la iglesia sus celebraciones celestiales nunca estuvo dentro de las convenciones de mi mamá. Pero como sucede en la tierra que a veces es sorprendida por desastres naturales, a ella, también de repente, le sucedió lo inesperado, que por su carácter prodigioso que hacia coincidir el nacimiento de su vaca con la fecha de su propio nacimiento y el del tio menor gemelo de mi papá, la obligó cambiar para siempre el calendario de sus celebraciones religiosas. Desde ese día, y por orden suya, la Santísima Trinidad Familiar celebra su milagrosa llegada a Cali, con un festín que estimula con acierto hasta el más primitivo de sus sentidos: el gusto por todo, con una amplia gama de cariños empacado en papel regalo.
No sé todavía como se sucederán las historias que viviremos en las próximas horas tratando de que no llueva y esculcando cada uno de los pliegues donde el tiempo esconde la felicidad, para que la celebración con que esta familia de ausentes y presentes, todos unidos por la misma hipérbole azul de consanguinidad, celebraremos el día en que mi mamá pegará el atrevido salto que la catapulta en busca de las neblinas de la sabiduría que habitan por encima del listón de los 190 años, y el de todos esos crédulos, que arropados con una fe tejida en acero idéntica a la de mi mamá, se hicieron coger a piedra tan solo por comprobar, que a diferencia de sus victimarios, era dios el que quería que murieran, para que con sus muertes, se alterara para siempre el calendario de celebraciones de los ateos, que más que en el santo del día, creen en mi mamá.
Contare de la celebración pagana en la próxima.
JULIAN OTOYA TOBÓN