6 de enero de 2012
11 de octubre de 2011
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FOTO DEL DIA |
Marta Tobón con sus hijos

Celebrando el cumpleaños
10 de octubre de 2011
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BODAS DE ORO |
Este es un recorte publicado en un periodico local con motivo de las bodas de Oro de ITO e ITA.. quien tenga información adicional como fechas, detalles, por quien era el luto, etc, por favor ampliar la información y dejar su comentario. Gracias !

* Fotos y videos para ilustrar el historico acontecimiento serán bienvenidos !

* Fotos y videos para ilustrar el historico acontecimiento serán bienvenidos !

2 de octubre de 2011
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190 AÑOS SE APROXIMA A CUMPLIR MI MAMÁ |
Por: Julian Otoya
Mi mamá es uno de los pocos seres que aún habitan el planeta, que puede decir, sin asomo de duda, que ha vivido más 2.562 dias lunares, disfrutado del privilegio de ser la mamá que más veces se a visto en el espejo de la luna jugando escondite.
Mi mamá, en mil visiones repletas de asombro pero sin sobresaltos de conciencia, ha visto en el tiempo como las faldas femeninas, no sólo liquidaron para siempre las enaguas de ballena plegadizas, sino como se encaramaron pierna arriba hasta dejar la redondez del sexo expuesto a los rigores y riesgos de la intemperie.
Con un recato más gobernado por la higiene y la funcionalidad que por las conveniencias inútiles de la moda, mi mamá se ha cortado y arreglado con absoluta pulcritud sus uñas azules más 500 veces iluminada por el sol.. uno de los pocos cuerpos celestes que la supera en edad más no en belleza.
Mi mamá, en mil visiones repletas de asombro pero sin sobresaltos de conciencia, ha visto en el tiempo como las faldas femeninas, no sólo liquidaron para siempre las enaguas de ballena plegadizas, sino como se encaramaron pierna arriba hasta dejar la redondez del sexo expuesto a los rigores y riesgos de la intemperie.
Con un recato más gobernado por la higiene y la funcionalidad que por las conveniencias inútiles de la moda, mi mamá se ha cortado y arreglado con absoluta pulcritud sus uñas azules más 500 veces iluminada por el sol.. uno de los pocos cuerpos celestes que la supera en edad más no en belleza.
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17 de septiembre de 2011
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EL CUMPLEAÑOS DE MARTA TOBON |
El 10 de octubre de 1921 surgió una luz que ha brillado durante 90 gloriosos años !

Celebremos desde ahora en familia, con regocijo y mucha alegría, este gran acontecimiento del cumpleaños de nuestra querida Marta Tobón Pérez en su 90th aniversario.

Celebremos desde ahora en familia, con regocijo y mucha alegría, este gran acontecimiento del cumpleaños de nuestra querida Marta Tobón Pérez en su 90th aniversario.

23 de febrero de 2011
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MARIA URIBE |
Pues bien, se trata de Maria Uribe, mamá mimia, nacida en 1861, la esposa de Francisco Pérez, padres de Eugenia
Pérez Uribe (ita), casada con Luis
Tobón Arango (ito), es decir, la abuela materna de Jorge
, Lucía
, Marta
y José
Tobón Perez.Así las cosas, hemos encontrado a nuestra bisabuela, tatarabuela y la trastatarabuela en linea directa ascendente por parte de Eugenia Pérez Uribe (ita) y quien de estar viva tendría hoy 152 años cumplidos.

30 de enero de 2011
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LOS 60 DE JULIAN OTOYA |
Celebrando el cumpleaños de Julian Otoya
Julián Otoya el poeta, el hombre de las metáforas y la narrativa sugestiva fluida y seductora, celebró su cumpleaños número 60 en Rio Vino Parrilla Bar en la ciudad de Cali.Julián
festejó los 60's en una tarde soleada con agradable clima y compartió una encantadora y amena reunión familiar en compañía de Marta Tobón
, rodeado de sus más queridos familiares y allegados. 
Fotos: Mario Otoya
28 de enero de 2011
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LAS HERMANAS OTOYA TOBON |
Marta Cecilia, Clara Eugenia, Lucia y Maria del Rosario son las hermanas de la dinastía Otoya Tobón.
Marta Cecilia viuda de Jaime Ramirez
, tres hijos, Carlos Armando, Alejandro y Adriana Ramirez Otoya. Cuatro nietos, Sebastían, Lukas, Alanna y Cloe.
Lucia casada con Felipe Castro
, un hijo, Felipe Castro Otoya.
Clara Eugenia ennoviada con el flaco Anibal Aguirre
desde hace 20 años, dos hijos de su primer matrimonio, Alberto
y Mariana
Olano Otoya. Un nieto, Tomás Olano Piedrahita.
Maria del Rosario casada con Guido Mejia
, no tienen hijos.
Marta Cecilia viuda de Jaime Ramirez
, tres hijos, Carlos Armando, Alejandro y Adriana Ramirez Otoya. Cuatro nietos, Sebastían, Lukas, Alanna y Cloe.Lucia casada con Felipe Castro
, un hijo, Felipe Castro Otoya.Clara Eugenia ennoviada con el flaco Anibal Aguirre
desde hace 20 años, dos hijos de su primer matrimonio, Alberto
y Mariana
Olano Otoya. Un nieto, Tomás Olano Piedrahita.Maria del Rosario casada con Guido Mejia
, no tienen hijos.
Fotos: Mario Otoya
15 de enero de 2011
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PROCEDENCIA DEL APELLIDO OTOYA |
El Origen del apellido Otoya en Colombia:
ORIGEN Y SIGNIFICADO: El apellido Otoya en Colombia se halló originalmente en "González de Otoya", apellido compuesto, engendrado por don José Manuel González de Otoya al unir en América sus dos apellidos, el paterno González, con el apellido materno "de Otoya", quedando González de Otoya.La primera parte del apellido es decir, González, es de origen patronímico, derivado del nombre propio Gonzalo, es decir hijo de Gonzalo ya que la terminación "ez" quiere decir "hijo de", tan difundido en España, tuvo también en el País Vasco varias ramas.
La segunda parte, de Otoya, es de origen vasco, que al ser traducido al español quiere decir aulagal o argomal que es una reunión de plantas arbustivas de flor amarilla, de la provincia de Álava y que luego pasó a Vizcaya y de allí se propagó por toda la Península Ibérica.
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ANCESTROS: Don José Manuel González de Otoya, nació en Ortigosa, La Rioja, España, el 11 de abril de 1760 "a las cinco de la tarde", bautizado el día 14 siguiente en la citada villa de Ortigosa, diócesis de Calahorra y la Calzada, fue hijo legítimo y de legítimo matrimonio de don José González de Otheo, natural de la villa de Torrecilla en Cameros, La Rioja, España y de doña María de las Nieves de Otoya y García, natural de la villa de Laguna de Cameros, La Rioja, España, nieto paterno de don Diego González y de doña Antonia de Otheo, ambos naturales y vecinos de la villa de Torrecilla en Cameros y nieto materno de don Francisco de Otoya y Martínez y de doña Ana María García y Vallejo, ambos naturales y vecinos de la villa de Laguna de Cameros, La Rioja, España, todos los cuatro "cristianos viejos, limpios y de limpia sangre, no infecta de moros, moriscos, judíos, mulatos ni otra mala secta... antes bien han sido familias ilustres".
Don José Manuel González de Otoya tenía un tío materno en América llamado don Manuel de Otoya y García, el cual es un rico comerciante en la ciudad de Guayaquil, en la Provincia de Quito (Ecuador), quien se hará cargo de ellos. Una carta de los expresados don Domingo Lucio y de don José Manuel, reportando que ya habían obtenido la Real Cédula dictada por Su Majestad el rey Carlos III, dada en Madrid el 29 de junio de 1776 y licencia de embarque para poder pasar a América fechada el 31 de julio de 1776 en la fragata San Nicolás de Barique que partió de Cádiz a Cartagena de Indias, y que tenían lista las informaciones de Naturaleza, Oriundez, Soltería y de Limpieza de Sangre, con lo cual pedían fianza para poder pasar a América por ya tener el pasaje pago.
Don José Manuel González de Otoya tuvo de su matrimonio con doña María de las Mercedes Sánchez Navarrete y Gómez Moreno tuvo a don José Miguel González de Otoya y Sánchez Navarrete, que sigue la línea.
Don José Miguel González de Otoya y Sánchez Navarrete, nació en Paita, Piura, Perú, fue rico comerciante y también oficial de la marina de Chile, se estableció en Santiago de Cali, donde se casó el 10 de octubre de 1833, con doña María Margarita Martínez del Campo Micolta, hija de don Silvestre Manuel Martínez del Campo y Sainz de la Peña y de doña María Manuela Micolta y García de la Flor, padres de:
I. Don Manuel González de Otoya y Martínez del Campo.
II. Don Miguel González de Otoya y Martínez del Campo.
III. Don Adolfo González de Otoya y Martínez del Campo.
IV. Enrique González de Otoya Martínez del Campo
, que sigue la línea.Don Enrique González de Otoya y Martínez del Campo (Cali, 2 de diciembre de 1840-1930) Tronco de los Otoya en Colombia, hijo del peruano don José Miguel González de Otoya y Sánchez Navarrete y de la caleña doña María Margarita Martínez del Campo Micolta, nieto paterno del español don José Manuel González de Otoya y de la piurana doña María de las Mercedes Sánchez Navarrete y Gómez Moreno, nieto materno del español don Silvestre Manuel Martínez del Campo y Sainz de la Peña y de la caleña doña María Manuela Micolta García de la Flor.
Don Enrique González de Otoya y Martínez del Campo, "dejó de usar el apellido compuesto González de Otoya para solo usar el Otoya", se casó con su prima hermana doña María del Rosario Rengifo y Martínez del Campo, hija de don Pío Rengifo Díez de la Fuente y de doña Dolores Martínez del Campo Micolta, padres de Don Enrique Otoya Rengifo, casado con su prima hermana doña Mercedes Rengifo Borrero, hija de don Ricardo Rengifo Martínez del Campo y de doña Herminia Borrero Iragorri, Padres de Luis Otoya Rengifo
casado con Marta Tobón Perez
y abuelo paterno de la dinastía de los Otoya Tobón en Colombia.LA LINEA DE LUIS OTOYA RENGIFO: 1. Diego González, natural de Torrecilla en Cameros, La Rioja, España, se casó con doña Antonia de Otheo, natural de Torrecilla en Cameros, La Rioja, España, padres de:
2. José González de Otheo, natural de Torrecilla en Cameros, La Rioja, España, se casó con doña María de las Nieves de Otoya y García, natural de Laguna de Cameros, La Rioja, España, hija de don Francisco de Otoya y Martínez y de doña Ana María García y Vallejo, ambos naturales de Laguna de Cameros, La Rioja, España, padres de:
3. José Manuel González de Otoya, natural de Ortigosa, La Rioja, España (el unió en sus hijos sus apellidos), se casó con doña María de las Mercedes Sánchez Navarrete y Gómez Moreno, de Piura, Perú, padres de:
4. José Miguel González de Otoya y Sánchez Navarrete, natural de Paita, Piura, Perú, se casó con doña María Margarita Martínez del Campo Micolta, de Cali, Valle del Cauca, Colombia, padres de:
5. Enrique González de Otoya Martínez del Campo, natural de Cali, (el dejó de usar el González de) se casó con su prima hermana doña María del Rosario Rengifo Martínez del Campo, padres de:
6. Enrique Otoya Rengifo (Abuelo de los Otoya Tobón), natural de Cali.
Casado con doña Mercedes Rengifo Borrero, que viene de la familia Otoya Rengifo, padres de Luis Otoya Rengifo casado con Marta Tobón Perez, diez hijos, Luis Enrique, Marta Cecilia, Carlos, Julián, Alfredo, Clara, Mario, Lucía, Alvaro y Rosario Otoya Tobón.Bibliografía: González de Otoya Los Otoya en el mundo Familia Otoya

14 de enero de 2011
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LOS PAPÁS DE LUIS TOBÓN |
Aquí están, estos son, los papás de Luis Tobón.
En estas extraordinarias fotografías podemos ver a Jesús María Tobón Tobón (Papá Yuyú) y María del Carmen Arango Naranjo, los Papás de Luis de Jesús Tobón Arango, es decir, nuestros Bisabuelos, Tatarabuelos, etc.
Aunque tenemos muy poca información acerca de ellos, son nuestros ancestros directos en el árbol genealógico de Luis Tobón Arango.
Al parecer vivieron en la ciudad de Cali por allá como en los años 1860-1940 y solo Marta Tobón nos podrá despejar las dudas, llenar el vacío e ilustrarnos con valiosa información que perdurará en el tiempo.
Brindemos por Yuyú y María del Carmen !
En estas extraordinarias fotografías podemos ver a Jesús María Tobón Tobón (Papá Yuyú) y María del Carmen Arango Naranjo, los Papás de Luis de Jesús Tobón Arango, es decir, nuestros Bisabuelos, Tatarabuelos, etc.Aunque tenemos muy poca información acerca de ellos, son nuestros ancestros directos en el árbol genealógico de Luis Tobón Arango.

Al parecer vivieron en la ciudad de Cali por allá como en los años 1860-1940 y solo Marta Tobón nos podrá despejar las dudas, llenar el vacío e ilustrarnos con valiosa información que perdurará en el tiempo.
Brindemos por Yuyú y María del Carmen !


11 de enero de 2011
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LOS OTOYA... UN EJEMPLO DIGNO DE SEGUIR ! |
El segundo encuentro de los Otoya en Octubre de 2010 en Rozo Valle, es un ejemplo digno de seguir...
Galería con las imagenes cedidas por Mario Otoya
obtenidas durante la realización del historico acontecimiento.
Animo Tobonera, vamos con todo para Junio de 2011... !
Galería con las imagenes cedidas por Mario Otoya
obtenidas durante la realización del historico acontecimiento.Animo Tobonera, vamos con todo para Junio de 2011... !

1 de enero de 2011
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LOS PEREZ URIBE Y OTRAS ANTIGUAS |
Ubicando a los ancestros gracias al archivo fotografíco de Mario Otoya
.
. Extraordinarias fotografías de la Familia Perez Uribe y otras imagenes antiguas.

31 de diciembre de 2010
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MARTA CECILIA OTOYA'S BIRTHDAY |
Celebrando el cumpleaños de Marta Cecilia Otoya Tobón, en la Finca El Aromo en la ciudad de Cali, en diciembre 29 de 2010.Video producido por La Tobonera, basado en las excelentes fotografías de Mario Otoya


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Mi mamá es la única mujer que aún queda viva en el planeta, que aprendió en los nervios a transformar la fortaleza indómita de la inteligencia llena de carácter y terquedad de mi padre, en algo similar a una neblina magnética en la que mientras se refugiaba levitando se protegía con su asombro.
Mi mamá, que en todo ese montón de años que lleva viva nunca se a tenido que someter a la tortura de las patas de unas gafas obligándola a ver el mundo como lo ven los ópticos, siempre ha visto intimidada en la belleza estimulante de las cucarachas la ferocidad para ella inexistente de los papas.
Mi mamá, de ciento cincuenta años, abuela de un ser humano temerario que compite con la luna dando vueltas al planeta encaramado en el pájaro del ingenio humano, no soporta volar (será por el odio vengativo que le deben tener las cucarachas), ni siquiera enchalecada con el blindaje a prueba de miedo de la tranquilidad prehistórica de su nieto, en un avión.
En esta familia, la de mi mamá de 190 años, hay casos de exaltación: su hijo mayor, es el único humano que ha disfrutado de dios y el diablo juntos en una rumba trasatlántica de cuatro días, acaba de completar 168 años desenterrando asombros efímeros; y mi hermana menor, es la mujer más inteligente del planeta, pues es la única que pudiendo haberlo hecho, nunca quiso confesarse con papa alguno, se prepara para cumplir, sin miedo a los aviones, la misma edad que tenía mi mama, cuando aprendió a levitar, 150 años, tratando de desterrar las cucarachas del planeta
Cuando mi mamá
Era cuando mi mamá iba al colegio que mi papa la seguía, unas veces a caballo y otras, que era cuando mejor la veía, en patineta de llanta dura por caminos de hormigas.
Mi mamá, de ciento noventa años, es de las únicas mujeres que quedan vivas que se arrojó en paruma, coqueta y descalza, contra las olas de la playa de piedras y sardinas del charco del burro en el río Cali.
Mi hermano que vive en Virginia, que habla en el idioma de los únicos señores que han tirado bombas atómicas para matar humanos y que vive sin nervios en un cusumbo abstemio desde hace 165 años, viene, disfrazado de papa Noel, en un vuelo sin miedo al vuelo ni a las cucarachas, a celebrar sin treguas los 190 años de mi mamá.
Mi mamá, que nunca leyó la biblia en 190 años, pero que sí cree en dios y en toda la recua de santos que lo acompaña sin poderlos ver en su corte celestial, tuvo seis hijos varones, ariscos, nerviosos y todos mal geniados, y cuatro hijas mujeres, bellas, tercas y tan creyentes, que no creen sino en ellas y el miedo que le tienen a las cucarachas y a los aviones.
Mi mamá le reza a mi papá, por ella, por nosotros y por todos los habitantes de planeta con una devoción incendiaria, que de no ser por el implacable fantasma conciliador y generoso de Álvaro mi hermano (que murió hace 124 años), dedicado a apaciguar las llamas chamuscadoras del celo divino, el cielo ardería en llamaradas de celos e intrigas, y mi mamá se quería sin a quién rezarle por ella y por sus hijos, y sin a quién implorarle para que le tranquilice el pánico a las cucarachas
A mi mamá, una de las únicas personas que ha sido capaz de sobrevivir intacta a una guerra nerviosa alimentada con intercambios bruscos de bombas con racimos de sufrimientos, enfermedades y torturas, no le duele nada. Increíble, no le duele nada. Son los años, ese cerro empinado de años: 190, los que a veces la dejan salir de la cama y desde el cristal húmedo del espejo a gritos le reclaman por el dolor de pierna, o por el de cabeza, o por el de por debajo de la lengua, o, en silencia pero con contundencia, por el mas tenaz de todos: el del olvido del dolor, que es el único que no le ha dado.
Ahora, después de poner en orden los escombros del olvido en mi cabeza, entiendo qué es lo que pasa con los miedos: a las cucarachas, al avión y al agua salda, de mi mamá
Cuando algo malo a través de nosotros se colaba en el castillo mágico de Santa Mónica, mi mamá lo anticipaba dañando la pantufla con que nos regañaba. Y un solo chancletazo de reclamo bastaba para que la explosión de riza con que lo recibíamos despedazara la pantufla de castigo y alborotara en ella sus reclamos de mamá acosada por una manada de hijos de locura ávida de vida.
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Tengo más de ciento sesenta años observando con ojos de gato alerta a mi mamá, y nunca la he visto pegar un salto sin antes revisar cada uno de las elásticas amarras con que se ata a la prudencia. Hoy, con la seguridad que regala el arnés de una prudencia acabada de estrenar, está dando uno de los saltos más altos que los seres humanos pueden dar: el que catapulta la vida en busca de la sabiduria que se esconde por encima de las neblinas de los 190 años.
Hace 190 años, cuando mi mamá llegó al planeta dando botes sobre el lomo de un flamenco rosado, todavía los humanos volábamos a punta de sobresaltos y nos comunicábamos a través de complejos códigos grabados y en cortinas de humo, Estas tecnologías, ambas tan corticas y pobres para el desarrollo de sus proyectos de expansión, terminaron por dejarla circunscrita a vivir sus miedos sin ir más allá de la Plaza de Caicedo
En mi memoria todavía la veo en sotana de baño, pero por más que la esculco no logro ubicarla al lado de la piscina del castillo de Santa Mónica en su bikini verde florecido de margaritas, preocupada pero decidida a cortarle el paso a los fantasmas del riesgo, que cuando nos dejaba solos, se colaban empelota por el limonero decididos a enseñarnos los mejores juegos debajo del agua.
En camión nos llevaban a San Pablo para que olvidáramos en tres meses todo lo refinado y culto con que nos habían contaminado en el Colegio. Esa libertad ilimitada nos transformaba sin gritos en una recua de salvajes depredadores que camuflados en barro rojo exterminaban sin compasión la fauna y la flora de los Farallones. Entonces llagaba el turno al estropajo, al jabón azul y al chorro feroz de agua helada, que en las manos expertas de mi mamá y mi tía, nos extraditaban a la realidad purificándonos de paso el alma de todo vicio bien aprendido.
Desde el mismo instante en que el entusiasmo alborotado de papa invitó a mi mamá a conocer lo horrible de las cucarachas, negándose espantada a volverlas a ver, decidió, con la misma tenacidad de acero que estructura sus huesos, permitirle la entrada solo a las arañas. La ayuda de estos ingeniosos animales milagrosos de tanto aseo y tanta pata desocupada le cambio la vida para siempre. Con ellas llegaron en fila los hijos, y con estos, cada vez más bravos, los apretados nudos de hilos y lanas que con sus colores daban forma a pañales, baberos, mitones y zapatos que no sobrevivieron ni a su determinación ni a sus 190 años.
Me ha contado mi mamá
A mi mamá en 190 años de vida le han pasado por encima, sin hacerle daño unos y apenas rosándole otros, milagros; por ejemplo: el de la vida y el de dios, el de los papas y el de mi papá, el de la mula y el de la patineta, el de la bicicleta de su hermana y el del carro para tantos, el de la lavadora de Edelmira y la plancha de Ana Trenzas, el de la licuadora de Uvaldina y el televisor en blanco y negro, el de la aguja de Ita y el alfiler de Nicolasa, el de la moledora de carne y el del pito de policía de la olla de presión... Si, muchos, muchísimos milagros, pero ninguno igual al de sus 190 años y su hermosa pandilla de hijos malgeniados, tercos pero generosos con ella y con su decisión de hacer un último milagro: tejer con los hilos del dolor y el miedo, y los retazos de su propia felicidad, la manila por la que todos nos descolgaremos juntos a disfrutar su inmortalidad.
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En el castillo de Santa Mónica la navidad desbordada de asombros la capacidad de closet y armarios. Habían días de quincena en que sin importar la hora y la cantidad de bolsas con que volviera mi mamá, hoy de 190 años, del cielo, los olores y colores de la felicidad empaquetada se filtraban deliciosos por las rendijas de su armario y a gritos por las grietas de las puertas del closet de los chécheres y el tren de mi papá, inundando el patio y los corredores con un reguero verde y rojo que vestía el castillo de navidad.
Nada, ni siquiera el sigilo paisa con que engañaba su corazón, fue suficiente para aplacar la determinación con que su pandilla de hijos, todos estimulados por el polvillo blanco que flota en el airecillo de diciembre, había decidido desterrar los trucos del niño dios y descubrir las esplendidas tiendas del cielo siempre abiertas y abarrotadas de milagros en navidad.
Mi mamá
El testigo que recibirá de los años en esta maratón hacia la inmortalidad de mi mamá, seguramente será un cajón repleto de sorpresas alborotadas por su prologada convivencia con el olvido, el miedo y los sobresaltos de ese afán con el que día a día, muy elegante, poco entaconada pero peinada de canas blancas, balanceándose con su propio sietmas de pesos de lo malo la vida y contrapesos de lo bueno de la muerte, sigue caminando, atrevida pero segura, a través de los riesgosos filos de los acantilados del tiempo.
El diez de octubre la verdad nos deja claro que en la casa de mi mama se celebran dos cumpleaños: el de los 190 de la mamá de la pandilla variopinta de fieras tropicales que más veces ha violado sin esfuerzo ni maltrato las rejas del zoológico de Cali para seguir acompañándola, y el del par de trenzas más largas que mujer alguna se haya atrevido a tejer, amarrando nuditos ciegos con las hilachas del tiempo y los pocos mechones que el paso de los años y el pésimo uso de la brocha de la intemperie y los tintes han dejado su pelo como un decolorado arcoiris, que en un mismo día, puede verse iluminado desde cualquier lugar del universo dándole la vuelta al planeta. Estamos felices pero anonadados.
Cuando mi papá agotó el cansancio de mi mamá
Si los números borrosos de mi cabeza están interpretando bien esta historia, sin riesgo puedo aventurarme a contar que de los 190 años que mi mamá ha vivido más de 100 los consumió agotando un curso de domador tan variado y exigente que por más que le hacía no lograba acabar. Delgada y frágil, pero con huesos de acero, ojos pequeños de mirada profunda, brazos sueltos y manos firmes, estaba perfectamente dotada para enfrentar cualquier fiera. A mi papá, después de escapar viva de asaltos en las bancas de la iglesia y en las sábanas de su cama, lo domesticó con gusto. Se le escapó, sin hacerle daño, con artimañas más de humano que de fiera iracunda, más de diez veces de sus jaulas. Igual número de veces, empinado en su silencio inteligente, la sorprendió rezando y buscándolo en la oscuridad de sus ojos cerrados. Asustada más que atrapada no pudo hacer nada para cerrar las puertas del zoológico que de manera extraordinario empezó a poblarse con toda una camada de animales maravillosos: urracas, cuervos, grillos, gorilas, vacas... y una clase de fieras indómita, que a pesar de estar en vía de extinción, aún deambulan mostrando sus dientes por las calles de la ciudad.
Disputarle a la iglesia sus celebraciones celestiales nunca estuvo dentro de las convenciones de mi mamá. Pero como sucede en la tierra que a veces es sorprendida por desastres naturales, a ella, también de repente, le sucedió lo inesperado, que por su carácter prodigioso que hacia coincidir el nacimiento de su vaca con la fecha de su propio nacimiento y el del tio menor gemelo de mi papá, la obligó cambiar para siempre el calendario de sus celebraciones religiosas. Desde ese día, y por orden suya, la Santísima Trinidad Familiar celebra su milagrosa llegada a Cali, con un festín que estimula con acierto hasta el más primitivo de sus sentidos: el gusto por todo, con una amplia gama de cariños empacado en papel regalo.
No sé todavía como se sucederán las historias que viviremos en las próximas horas tratando de que no llueva y esculcando cada uno de los pliegues donde el tiempo esconde la felicidad, para que la celebración con que esta familia de ausentes y presentes, todos unidos por la misma hipérbole azul de consanguinidad, celebraremos el día en que mi mamá pegará el atrevido salto que la catapulta en busca de las neblinas de la sabiduría que habitan por encima del listón de los 190 años, y el de todos esos crédulos, que arropados con una fe tejida en acero idéntica a la de mi mamá, se hicieron coger a piedra tan solo por comprobar, que a diferencia de sus victimarios, era dios el que quería que murieran, para que con sus muertes, se alterara para siempre el calendario de celebraciones de los ateos, que más que en el santo del día, creen en mi mamá.
Contare de la celebración pagana en la próxima.
JULIAN OTOYA TOBÓN